“Mi confrontación con la Docencia”
Me recibí de la Licenciatura de Administración de Empresas Opción Finanzas en el año de 1998, y para mi en ese momento lo más importante era ser una profesionista competitiva con cualquiera por lo que en lugar de incorporarme al Sector Laboral, les pedí a mis padres me apoyaran para continuar con mis estudios, así lo hice, y estudié una Maestría en Finanzas, hasta ese momento mi intención aunque pueda sonar un poco mal, nunca fue trabajar como Docente, pues la familia de donde yo provengo, todos pertenecen a la docencia, mis padres, mis tíos, mis primos hasta mi hermana, y siempre dije que yo quería irme al extranjero a trabajar, por lo que era preferible estudiar cualquier otra carrera, que la docencia, además que para mi era algo tan familiar que no me llamaba mucho la atención; pues mis padres nunca me obligaron a estudiar la Normal, siempre me brindaron el apoyo necesario para que yo estudiara lo que yo quisiera; egrese de la Maestría y en el 2001, mi Mamá se Jubiló y tuve la oportunidad de trabajar en Educación Básica, en Secundaría una escuela Nocturna para trabajadores, donde tenía no más de 15 alumnos y la mayoría eran adultos, en ese momento yo todavía no me sentía realizada como profesionista, y a la par de este trabajo, entre a trabajar en algo relacionado con mi carrera, una empresa pequeña pero que finalmente tenía que ver con lo que yo había estudiado y eso me hacía sentir mejor que el solo trabajar como maestra de secundaria que “no era mi profesión”, pensaba yo, para mi no era malo ser maestro, pero tampoco me sentía en esos momentos muy satisfecha; así estuve hasta el 2004, que se presentó la oportunidad de trabajar en Enseñanza Media, yo no estaba muy conforme con la docencia para mi no era malo dar clases, pero si incómodo trabajar en algo para lo que yo no había estudiado pues en mi carrera invertí ocho años de mi tiempo, pero al fin acepté, porque daría clases en el área de Administración, impartiendo clases de mi carrera prácticamente, por lo que tuve que dejar el trabajo que tenía por la mañana y dedicarme a preparar mis clases; En principio fue difícil para mi, pues no tenía ningún conocimiento de cómo impartir una cátedra, y mucho menos trabajar con adolescentes, pero algo que si puedo expresar es que gran parte del Amor que ahora le tengo a la docencia se lo debo a mis padres, pues en momentos que llegaba a casa desesperada por la actitud de algún joven lo compartía con ellos y me fueron dando consejos que me ayudaron a subsanar muchas situaciones que se presentaban.
Así empecé a ser Maestro de enseñanza media, dediqué gran parte de mi tiempo a este trabajo, tanto que le tomé sentido al trabajo, me di cuenta que esa profesión que en principio no quise estudiar pero que finalmente fue a la que me dediqué, requiere de un gran compromiso no solo profesional sino también moral, de entrega, de ética, en fin de muchos valores que son necesarios en cualquier trabajo, pero la gran diferencia es que en la docencia no solo se aplican estos valores, se transmiten; me di cuenta que si en aquel momento en el que decidí mis estudios superiores me hubiera decidido por esta profesión, llevaría mucho más avanzado en mi formación como docente.
Hoy en día para mi es un orgullo dedicarme a esta labor, y me he dado cuenta que podemos hacer mucho por lo jóvenes con los que trabajamos, pues en ocasiones una palabra de aliento de nuestra parte puede significar mucho para ellos y hasta ser el motor que los impulse a seguirse superando, por esta razón, veo la gran necesidad por actualizarme en temas relacionados con esta labor, para cada día ser mejor catedrático y apoyo del estudiante, es muy grato darse cuenta el aprecio y la figura tan grande y firme que para un alumno o alumna significa su “maestro (a)”, el ser un peldaño más en la escalera que los invita a ser mejores personas, preparados y preocupados por su desempeño profesional es para mi una gran satisfacción que me motiva a seguir apoyando a mis alumnos a darles no solo lo que me corresponde darles sino lo que este a mi alcance proporcionarles, y puedo terminar este relato expresando que la única insatisfacción que tengo es el no tener más tiempo para dedicarles a los jóvenes pues soy maestra con apenas 4 años de docencia y les dedico 19 horas a la semana.
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